San Agustín y la observancia del sábado (2º parte)

03 abril 2013

En mi artículo San Agustín y la observancia del sábado analicé algunas citas patrísticas de San Agustín (espurias o fuera de contexto), donde unos lectores intentaban demostrar que el obispo de Hipona defendía la observancia del sábado. Al mostrarles realmente el pensamiento del santo en su contexto, uno de ellos publicó un nuevo comentario donde objetaba que sucedía es que en el Sermón 9 se había retractado y que finalmente terminó reconociendo que había que guardar el sábado.

Quiero aprovechar de analizar esta objeción para continuar profundizando y compartiendo algunos textos de San Agustín sobre la observancia del sábado.


Aclaratoria previa


Lo primero que es importante aclarar, es que no es acertado tomar un texto fuera de contexto donde San Agustín habla de la observancia del sábado (como en el sermón 9) y asumir de buenas a primeras que se ha retractado. Lo sensato sería intentar entender el pensamiento de Agustín en su contexto, y así llegar a la interpretación más razonable.

De hecho, el sermón 9 de San Agustín aparece en la colección de sus obras completas de la BAC, en el tomo 7, páginas 143 a la 175. Allí se observa que sostiene básicamente lo mismo que afirmé en el artículo anterior: que para él, la observancia del sábado se entiende de manera espiritual y no como los judíos. Por eso es que allí mismo explica: Se te dice que guardes espiritualmente el sábado, no como lo observan los judíos, con el ocio carnal” (pág. 147). Más adelante explica a que se refiere este descanso espiritual: “A Dios le tenemos que amar con desinterés; ni el alma puede descansar sino en aquello que ama. No se le dará el descanso eterno sino en el amor de Dios, que es el único eterno. En esto consiste la perfecta santificación y el sábado espiritual de los sábados.”

Más adelante compartiré otras citas de San Agustín en este mismo sentido, pero antes quiero hacer notar otra cosa. Se desconoce la fecha de composición del sermón 9. Suponiendo por un momento que el santo defienda la observancia del sábado, sería igualmente imposible demostrar que se trata de una retractación, porque no puede probar que fue escrita después de todas las otras obras ya citadas y las que citaré más adelante. Estamos hablando de obras que abarcan gran parte de la vida cristiana del santo. No hay que olvidar también que no se trata de la interpretación particular de un pasaje bíblico, en donde San Agustín pudo cambiar de opinión, sino de su reconocimiento de la práctica habitual de la Iglesia, a la que no se le conoce que se le objetara en ningún momento. Sería absurdo suponer que ya al final de su vida comenzó a judaizar sin que quedase rastro de la controversia causada por este cambio.

Objeciones como esta son lamentables, porque aunque se pueda entender hasta que punto algunas sectas pueden suprimir la objetividad de sus adeptos, estamos ante un caso donde se niega la realidad evidente y se fabrica otra con tal de justificar las concepciones previamente aceptadas. Las citas que suministro a continuación, a manera de complemento de las anteriores, no son para convencer a aquellos lectores que se empeñan en tapar el sol con un dedo, ya que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

San Agustín reconoce el sábado abolido:



A continuación algunos textos de diferentes años, donde San Agustín repite que el sábado está abolido para los cristianos:

“¿Qué dice Dios a Jeremías? He aquí que llegarán días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Jacob una alianza nueva. Abandona la vieja, aprópiate de la nueva, y verás cómo debes dejar de lado la circuncisión, los ácimos, el sábado y los sacrificios carnales.” San Agustín, Sermón 198 B , (año desconocido.) Obras completas de San Agustín, Tomo 24, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1983, p. 74
Hay obras de la ley que están contenidas en los antiguos sacramentos; una vez revelado el Nuevo Testamento, ya no son observadas por los cristianos. Tales son la circuncisión del prepucio, el descanso carnal del sábado, la abstinencia de ciertos manjares, la inmolación de ovejas en el sacrificio, neomenias, ázimos y cosas semejantes.” San Agustín, Epístola 196 A Asélico , 1,3 (año 418 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 11, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1953, p. 845


Y sigue más adelante en la misma carta:

Quien quiera ser extraño a este judaismo carnal y animal, y por ende reprensible y condenable, debe alejar de sí aquellos ritos antiguos que dejaron de ser necesarios una vez que fué revelado el Nuevo Testamento y se han realizado las cosas que aquellos símbolos significaban; ya no debemos juzgar sobre la comida y la bebida, sobre las partes de las fiestas, neomenias y sábados, que eran sombras del futuro.” San Agustín, Epístola 196 A Asélico , 2,8 (año 418 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 11, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1953, p. 851


En otro lugar reconoce que el sábado era una prescripción temporal impuesta a los judíos:

“El Señor es, pues, quien tiene que mostrarnos claramente el misterio del sábado, y que el signo de la observancia de un día fue prescripción temporal impuesta a los judíos, mas el cumplimiento pleno de ese misterio se realizó en El.” San Agustín, Sobre el evangelio de San Juan , 17,13 (posterior al año 416 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 13, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1955, p. 463


En su obra Del génesis a la letra sostiene que el sábado fue impuesto a los judíos como prefiguración pero abolido a los cristianos:

“Ciertamente puede decirse con probabilidad que la observancia del sábado se impuso a los judíos como una penumbra de la realidad futura, que simbolizaba el descanso espiritual, el que prometo Dios a los fieles que hiciesen buenas obras, bajo la oculta significación que entraña el ejemplo de este descanso suyo.” San Agustín, Del Génesis a la letra , 4,11,21 (año 415) Obras completas de San Agustín, Tomo 15, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1957, p. 743


“Ahora vemos las obras buenas creadas por El; después de las nuestras buenas veremos también su descanso. Para prefigurar este descanso mandó al pueblo hebreo observar un día, el cual lo entendió tan carnalmente que, cuando vieron al Señor obrar nuestra salud en aquel día sabático, le recriminaron; y por eso El les responde del trabajo que en todo tiempo ejecuta el Padre, con quien El mismo obra igualmente, no sólo la administración del universo, sino también nuestra salud. Mas ahora que fue revelada la gracia, aquella observancia del sábado que prefiguraba y se reducía al descanso de un día, fue abolida de entre los fieles, puesto que en la ley de gracia sin duda observa un perpetuo sábado todo el que obra algún bien con la esperanza del futuro descanso, y al mismo tiempo no se vanagloria en sus obras buenas como si tuviera un bien no recibido. Por lo tanto, el que recibe el sacramento del bautismo y le concibe como el día sabático, es decir, como el día del reposo del Señor en la sepultura, descansa de sus obras antiguas, a fin de que caminando ya en nueva vida conozca que Dios obra en él, el Dios que al mismo tiempo obra y descansa, obra gobernando las creaturas conforme a las naturalezas que tienen, y descansa teniendo en sí mismo eterno reposo.” San Agustín, Del Génesis a la letra , 4,13,24 () Obras completas de San Agustín, Tomo 15, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1957, p. 747


San Agustín reconoce el domingo como el día del Señor



En su Exhortación a celebrar dignamente la Pascua, reconoce que para los cristianos el domingo es el día del Señor:

“El sábado, en el cual descansó Dios de todas sus obras, es el día séptimo, y nos anuncia el gran misterio de nuestro futuro descanso de todas nuestras obras. El primer día después del sábado se llama día primero de la semana, al cual le denominamos también día del Señor, o domingo.” San Agustín, Exhortación a celebrar dignamente la Pascua , 80,2 (año 395-411 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 21, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1966, p. 125


Lo repite también aquí:

“El primer día después del sábado es el domingo o día del Señor San Agustín, Enarraciones sobre los salmos, Invocación a Dios, 93,3 (año 395-411 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 21, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1966, p. 433
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Y aquí no solo le llama día del Señor sino que contrapone el sábado como día a guardar en el Antiguo Testamento, versus el domingo, como día a guardar en el Nuevo Testamento:

En el Viejo se guarda el sábado, que significa el descanso; en el Nuevo, el día del Señor, que señala la resurrección. El sábado es el día séptimo de la semana, y el domingo, que sigue inmediatamente al séptimo, ¿cuál es sino el octavo?” San Agustín, Enarraciones sobre los salmos, Salmo 150, Doxología final del Salterio, Canto de Alabanza, 150,1 (año 395-411 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 21, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1966, p. 920


San Agustín reconoce el sábado como un precepto temporal, sombra figurativa pasada:



San Agustín, que en numerosas ocasiones nos advierte que el sábado era una sombra figurativa, ahora, en nos manda a apartarnos de dichas sombras para contemplar la verdad de las cosas significadas:

“Dio órdenes a un gusano y royó la raíz de la calabaza, y pereció lo que proporcionaba sombra al profeta. Dio órdenes, dice el profeta, al gusano de la mañana: este royó la raíz de la calabaza y desapareció la sombra. El gusano matutino es Cristo. El salmo 21, que se refiere a su pasión, dice así: En favor de la recepción matutina. En hora matutina resucitó y royó la sombra judía. Por esto dice con ternura a su esposa en el Cantar de los Cantares: Hasta que respire el día y se alejen las sombras. ¿Acaso observáis carnalmente el sábado? ¿Os abstenéis, acaso, de las carnes de los animales que no rumian o que tienen la pezuña hendida? Nada de esto hacéis. ¿Por qué? Porque fue roída la calabaza, porque cesó la sombra y apareció el sol.” San Agustín, Sermón LXII A La fe del centurión y la hemorroisa , 4 (año 399 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 10, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1983, p. 219-220
En su comentario a la epístola a los gálatas menciona que el sábado es una obra de la ley temporal:

“Mas para tratar esta cuestión con toda diligencia, no suceda que se engañe alguno con ambigüedad, primero debe saber que las obras de la ley se hallan divididas en dos partes. Parte pertenecen a los sacramentos, parte a las costumbres. A los sacramentos pertenecen la circuncisión de la carne, el sábado temporal, los novilunios, los sacrificios y todas las innumerables observancias semejantes.” , San Agustín, Exposición de la epístola a los Gálatas , 19 (año 394 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 18, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1959, p. 126
Otros textos donde repite que guardar el sábado como los judíos es inútil y una superstición:

“Porque también los judíos observan servilmente los días, los meses, las estaciones y los años en el carnal cumplimiento del sábado y del novilunio, y del mes de los nuevos frutos, y del año séptimo, que llaman sabático. Mas como estas cosas eran sombras de las futuras, llegado Cristo, quedaron reducidas a superstición.” San Agustín, Exposición de la epístola a los Gálatas , 34 (año 394 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 18, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1959, p. 152
“...el Apóstol les decía, si observaban los tiempos al estilo judaico: temo por vosotros, no sea que quizá hubiere yo trabajado con vosotros en vano? Y, no obstante, si alguno sorprende a un catecúmeno observando el sábado con rito judío, se alborota la iglesia, San Agustín, Exposición de la epístola a los Gálatas , 36 (año 394 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 18, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1959, p. 154


Los cristianos deben entender que para ellos el mandamiento del sábado implica un descanso espiritual al abstenerse de pecar



Pues si Cristo nos quitó aquel yugo pesadísimo de tantas observancias—que no seamos carnalmente circuncidados, ni sacrifiquemos victimas de animales, ni cada siete años, al repetirse el ciclo sabático, descansemos aun de los trabajos necesarios, y otras cosas por el estilo, sino que las guardemos entendidas de una manera espiritual, y, desechando las sombras figurativas, contemplemos la verdad de las mismas cosas significadas—, ¿acaso ya por esto habremos de decir que no reza con nosotros que el que hallare cualquier cosa perdida del prójimo la entregue, como está escrito, a quien la perdió, y otros mandamientos semejantes a éstos, con los cuales se aprende a vivir piadosa y honestamente, y en especial el decálogo escrito en aquellas tablas de piedra, excepción hecha apenas de la guarda carnal del sábado, que significa la santificación y descanso espiritual?” San Agustín, Contra las dos epístolas de los pelagianos, III,4,10 (año 420 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 9, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1952, p. 571


En esta misma obra nuevamente insiste en el significado espiritual del sábado para los cristianos: mantenerse sin pecado:

“¿Qué decían los que no veían y no estaban ungidos? No es de Dios este hombre, que no guarda el sábado. Mejor lo guardaba El, que estaba sin pecado; pues estar limpio de pecado es un sábado espiritual. ” San Agustín, Sobre el evangelio de San Juan , 44,9 (posterior al año 416 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 14, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1965, p. 113


Otros textos donde explica que para el cristiano a diferencia de los judíos el sábado no es abstenerse de trabajar sino de pecar:

“El título del salmo es como sigue: Salmo de cántico; para el día del sábado. Notad que también hoy es sábado. Este día le celebran actualmente los judíos con cierto ocio corporal, lánguido, negligente y disoluto. Pues se entregan a frivolidades; y, por tanto, al mandarles Dios guardar el sábado, ellos le dedican a las cosas que prohíbe. Nosotros descansamos de las malas obras, ellos de las buenas. Mejor es arar que danzar. Ellos descansan de las obras buenas, mas no de las frívolas. Dios nos declara el sábado. ¿Cuál? Ved primeramente en dónde se halla. Nuestro sábado está dentro, en el corazón.” San Agustín, Enarraciones sobre los salmos, Alabanza de la providencia divina , 91,2 (año 395-411 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 21, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1966, p. 394


San Agustín advierte recordando el evangelio que los cristianos no deben permitir que se les intente imponer la observancia del sábado



“Mira ahora con diligencia cómo concluye la afirmación que nos ha traído a recordar todo el contexto: Luego nadie os juzgue por la comida, como si hubiese dicho todo lo anterior, porque por observancias de esta clase eran apartados de la verdad que los hacía libres. De ella se dice en el Evangelio: «Y la verdad os hará libres». «Por eso nadie os juzgue en la comida, o en la bebida, o en parte de días de fiesta, neomenia o sábado; todo eso es sombra del futuro». Lo cual se aplica al judaismo” . San Agustín, Epístola 149 A Paulino , 2, 27 (año 414 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 11, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1953, p. 309


Es menester lo entendamos para no asemejarnos a los judíos, los cuales entendían tan carnalmente lo del sábado, que se imaginaban ocioso a Dios desde el sábado en que descansó.... Había llegado ya el tiempo de cumplir lo del Apóstol: Nadie, pues, os condene por razón de la comida o bebida, o en punto a días festivos, o de novilunios, o de sábados, cosas todas que eran sombra de las por venir. Aquellas observancias de los judíos que Dios les había impuesto eran sombra de lo futuro y lo por venir empezó Cristo a tornarlo presente con su llegada” San Agustín, Sermón 125 A , 2 (año desconocido.) Obras completas de San Agustín, Tomo 23, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1983, p. 83


San Agustín afirma que los herejes, paganos, y los judíos que pretenden que se guarde el sábado como ellos, no entienden las Escrituras



Hay ciertamente en las Sagradas Escrituras algunas cosas que los infieles no entienden cuando las leen o las oyen y no pueden tolerarlas después de haberlas leído u oído; así, los paganos, al oír que Aquel, que ha creado el mundo, ha sido crucificado; así, los judíos, que sea Hijo de Dios quien no guarda el sábado como ellos; así, los sabelianos, que la Trinidad es Padre, Hijo y Espíritu Santo; así, los arríanos, que el Hijo es igual al Padre, y el Espíritu Santo igual al Padre y al Hijo;...” San Agustín, Sobre el evangelio de San Juan , 96,3 (posterior al año 416 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 14, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1965, p. 436


Otros textos relevantes de San Agustín respecto al sábado



En las tinieblas de este vientre se halla encubierto y aún no ha nacido a la luz de Cristo todo el que funda la salud en la carnal observancia del sábado, de la circuncisión y demás ritos semejantes. Mi esperanza desde los pechos de mi madre: Dios es mi esperanza, no sólo desde que comencé a mamar en los pechos de la Virgen, sino aun antes también; pues como dije haberme sacado del vientre, así me sacaste de los pechos de la Sinagoga para que no paladease la costumbre carnal. ” San Agustín, Enarraciones sobre los Salmos, Quejas del justo perseguido , 21,I,10 (año 395-411 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 19, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1964, p. 205


Conclusiones necesarias



Estos y algunos otros textos son un ejemplo del pensamiento de San Agustín en su contexto. Es muy fácil tomar un texto fuera de contexto y tratar de engañarse a sí mismo (o a otros) tratando de fabricar una realidad al propio gusto. Pero la realidad es la realidad y a eso tenemos que atenernos, por más que no nos guste como es.

Para terminar de ilustrar como puede ser sacado un texto de contexto, comparto la siguiente cita:

La observancia del día del sábado se nos impone con más rigor que a ellos, porque se nos impone en sentido espiritual (espiritualmente). Los judíos observan servilmente el día del sábado en la molicie y embriaguez. ¡Cuánto mejor sería que sus mujeres se ocuparan en ese día en el tejido de la lana que en bailar o danzar sobre las terrazas! Lejos de nosotros el creer que los judíos observaran el sábado. El cristiano que se abstiene de acciones serviles es el que observa espiritualmente el sábado. ¿Qué es acción servil? El pecado. ¿Qué prueba hay de esto? El Señor la da: Todo el que hace el pecado, siervo es del pecado. Dios nos preceptúa la observancia espiritual del sábado San Agustín, Sobre el evangelio de San Juan , 3,19 (posterior al año 416 d.C.) Obras completas de San Agustín, Tomo 13, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1955, p. 133


Si una adventista (o sabatista) va y cita solo aquello que dice “La observancia del día del sábado se nos impone con más rigor que a ellos” y no cita el resto, puede engañar a muchos incautos que no vean el contexto. Esto es exactamente lo mismo que ocurre con las argumentaciones que se acaban de analizar, y que utilizan las citas de San Agustín para reconstruir la historia a su manera, actitud reprobable que demuestra mucha deshonestidad intelectual, o en el mejor de los casos, tozudez y ceguera espiritual.

Y como dije anteriormente, todo esto es ciertamente irrelevante, ya que como vimos en la primera entrega de esta serie, existen abundantes testimonios antes de San Agustín, tanto en la Iglesia primitiva como en el Nuevo Testamento, que demuestran de manera inequívoca que los primeros cristianos no guardaban el sábado. Se trata nada más que no se utilice de manera sesgada y sectaria los textos de San Agustín, y no se tergiverse su pensamiento.